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14 de febrero de 2012

Poemas de Quevedo



Conoce las fuerzas del tiempo, y el ser ejecutivo cobrador de la muerte



   ¡Cómo de entre mis manos te resbalas!


¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!


¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,


pues con callado pie todo lo igualas!



   Feroz de tierra el débil muro escalas,  5

en quien lozana juventud se fía;


mas ya mi corazón del postrer día


atiende el vuelo, sin mirar las alas.



   ¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!


¡Que no puedo querer vivir mañana,  10

sin la pensión de procurar mi muerte!



   ¡Cualquier instante de la vida humana


es nueva ejecución, con que me advierte


cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.























































A Aminta, que teniendo un clavel en la boca, por morderle se mordió los labios, y salió sangre



   Bastábale al clavel verse vencido


del labio en que se vio, cuando esforzado


con su propia vergüenza lo encarnado,


a tu rubí se vio más parecido.



   Sin que en tu boca hermosa dividido  5

fuese de blancas perlas granizado,


pues tu enojo, con él equivocado,


el labio por clavel dejó mordido.



    Si no cuidado de la sangre fuese,


para que a presumir de tiria grana,  10

de tu púrpura líquida aprendiese.



   Sangre vertió tu boca soberana,


porque roja victoria amaneciese,


llanto al clavel, y risa a la mañana.





10 de febrero de 2012